En muy pocos países existen más de 50 etnias, con sus correspondientes lenguas propias. En Benín se pueden encontrar tribus únicas, muchas de las cuales conservan aún antiguas tradiciones, como las de tatuarse y escarificarse la cara
Además, muy pocos lugares en el mundo pueden presumir de tener una religión propia: es el caso del animismo, también practicado en otros países pero que en Benín se eleva a su máxima expresión. También conocido como vudú. Nada tiene que ver con los alfileres y muñecajos. Es una práctica religiosa muy conectada con la naturaleza y los ancestros super interesante.
Su diversidad étnica hacen que sea un paraíso para los amantes de la fotografía; el vudú, la historia del esclavismo y la arquitectura colonial harán las delicias de las más interesadas en la cultura y la historia. A la vez, es un país con unas infraestructuras y una seguridad muy avanzadas para los estándares africanos, con el atractivo de ser muy poco turístico: disfrutaréis de rituales, prácticas religiosas y tribus de lo más auténticos aún no viciados por el turismo.
En definitiva, Benín en grupo de mujeres se trata de un viaje experiencial y sensorial difícil de explicar desde la racionalidad y con un valor etnográfico incalculable.